El Fondo Verde para el Clima (FVC), un fondo climático multilateral creado en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), destina fondos a proyectos y programas que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer la resiliencia ante los impactos del cambio climático en los países en desarrollo. Hasta la fecha, el Consejo del FVC ha aprobado 243 proyectos a nivel mundial, comprometiendo un total de 13.500 millones de dólares estadounidenses. Cabe destacar que aproximadamente el 26% de estos proyectos y programas se centran en América Latina.
Este mecanismo financiero se ha convertido en un pilar fundamental de la arquitectura de la financiación climática, desafiando los enfoques convencionales de los proyectos internacionales. Está regido por una junta con igual representación de países desarrollados y en desarrollo (designaciones de la CMNUCC); cuenta con políticas ambientales y sociales sólidas basadas en los derechos humanos; una política para los pueblos indígenas, respaldada por un grupo asesor que interactúa con la Secretaría y la Junta; una preferencia declarada por la máxima divulgación de información; un asiento para observadores activos que representan a organizaciones de la sociedad civil; fuertes vínculos con la CMNUCC y el Acuerdo de París; y un mandato explícito para incluir una perspectiva de género. De hecho, todos los proyectos y programas aprobados deben integrar un Plan de Acción de Género (PAG). Además, el Fondo Verde para el Clima (FVC) tiene el mandato, según sus propias políticas, de facilitar mecanismos de participación de las partes interesadas. Estos mecanismos abarcan la representación de diversos sectores, incluidos el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil, los grupos vulnerables, las mujeres y los pueblos indígenas.
Si bien la implementación de estas salvaguardias y políticas progresistas dista mucho de ser perfecta, su existencia sienta las bases para una implementación más sólida en el futuro. La sociedad civil, incluidos los movimientos y organizaciones feministas, participa en el Fondo Verde para el Clima (FVC) como un mecanismo de financiamiento climático que debe seguir fortaleciéndose. El análisis explícito y el compromiso exigido para cada proyecto en materia de consideraciones sociales y de género no solo facilitan la participación, sino que también garantizan la rendición de cuentas.
A finales de 2022, las organizaciones asociadas de la Alianza Global para la Acción Verde y de Género (GAGGA), entre ellas la Red Internacional de Silvicultura Análoga (IAFN), la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), el Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM), el Fondo Tierra Viva y la Organización de Mujeres para el Medio Ambiente y el Desarrollo (WEDO), lanzaron conjuntamente una iniciativa piloto. El proyecto tenía como objetivo facilitar el monitoreo participativo de la implementación del proyecto FP089 «Ampliación de las medidas de resiliencia climática en los agroecosistemas del corredor seco de El Salvador» (RECLIMA). 3 RECLIMA fue aprobado por la Junta Directiva del GCF durante su 21.ª reunión (B.21) en 2018. Para el trabajo de campo, se formó una alianza con la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), una ONG ecofeminista local que aboga por la justicia ambiental y de género en El Salvador.
El objetivo principal de este proyecto fue ser pionero en un proceso de monitoreo participativo para un proyecto financiado por el GCF, con especial énfasis en la igualdad de género. Cada organización participante abordó esta iniciativa colaborativa con genuina curiosidad, deseosa de explorar su viabilidad y su impacto potencial. Asimismo, existió un compromiso colectivo para compartir abiertamente información sobre el proceso, los resultados, los desafíos y las lecciones aprendidas. Este informe tiene como objetivo resumir los resultados de este ejercicio, proporcionando una visión general del proyecto RECLIMA y destacando la importancia de la igualdad de género y el monitoreo participativo en los proyectos climáticos; además de compartir los hallazgos principales y las recomendaciones clave, adaptadas a las entidades acreditadas y ejecutoras del GCF.
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