Hallazgos clave: Cómo las defensoras del medio ambiente definen y responden a la violencia estructural


A nivel mundial, las mujeres y niñas defensoras del medio ambiente (MNDMA) desempeñan un papel de suma importancia en la lucha contra la injusticia ambiental y la crisis climática. Su trabajo es crucial para la defensa de la tierra, los territorios, las masas de agua y los ecosistemas en estado crítico. Sin embargo, su trabajo también conlleva una serie de riesgos para sus vidas, su bienestar y el de sus comunidades. Según un informe reciente de Global Witness, en promedio, más de cuatro defensores ambientales fueron asesinados semanalmente en 2020, lo que lo convierte en el año más peligroso para los defensores que se haya documentado.

Para comprender los riesgos que enfrentan las MNDMA, la Global Alliance for Green and Gender Action (GAGGA) realizó un estudio a mediados de 2021, con el fin de averiguar cómo los colectivos, organizaciones y grupos de MNDMA al rededor del mundo definen la violencia estructural, qué formas de violencia estructural enfrentan en sus contextos y cuáles son sus estrategias de prevención y respuesta. El estudio, apoyado por la Fundación Ford, mapeó 182 grupos liderados por MNDMA, incluidos cuarenta y cuatro en Asia, cuarenta en África, cinco en Georgia y noventa y tres en América Latina, y realizó una encuesta y entrevistas con MNDMA de la red de GAGGA que trabajan a nivel local y regional.

Debido a la naturaleza del trabajo y el activismo de las MNDMA, se ha excluido intencionalmente de este informe cualquier información que identifique a las personas o sus ubicaciones. De igual manera, para proteger a los grupos que participaron en este estudio, GAGGA utilizó plataformas seguras en línea y métodos de gestión de datos. Además, en lugar de compartir todos los hallazgos del informe, vamos a publicar un resumen a finales de 2021 para ayudar a los fondos de mujeres y de justicia ambiental, al igual que a otros donantes, a dirigir mejor los recursos financieros y técnicos hacia donde más se necesitan. Mientras tanto, puedes consultar esta guía de recursos y leer sobre algunos de los hallazgos clave a continuación.

Violencia estructural tal como la definen y experimentan las MNDMA

Las MNDMA definieron la violencia estructural de manera amplia como un fenómeno multidimensional en el que las experiencias de violencia en el presente se basan en prácticas históricas de opresión, exclusión y expropiación. Estas prácticas incluyen la injusticia económica, el silenciamiento de las mujeres (incluidas las que pertenecen a la comunidad LGBTQI+) y su exclusión del acceso a la tierra y de los procesos de toma de decisiones; las estructuras patriarcales de poder coloniales y precoloniales, la violencia promovida por el Estado y los abusos de poder por parte de corporaciones.

«En nuestros contextos indígenas, a diario nos enfrentamos a múltiples tipos de violencia [y] los entendemos como los efectos históricos y estructurales de formas patriarcales, coloniales, racistas, capitalistas, neoliberales y pandémicas que ejercen poder, opresión y control sobre los cuerpos de las niñas, mujeres, personas [no binarias] y sobre la tierra». — Organización local en América Latina

«La violencia a la que nos enfrentamos se deriva del hecho de que el gobierno ha tratado nuestras tierras ancestrales como un cúmulo de recursos para ser explotado a expensas de nuestro bienestar como pueblo. Varias leyes, incluso políticas y programas a nivel nacional, impactan negativamente nuestros derechos fundamentales y colectivos como pueblos indígenas».  — Organización local en Asia

«La colonización y las empresas petroleras le han dado poder únicamente a los hombres en la comunidad y, por lo tanto, han marginado a las mujeres. Además, estos procesos les quitaron tierras a las mujeres y restringieron [la tenencia de la tierra] a los líderes, muchos de ellos respaldados por corporaciones». — Organización local en África

Las experiencias con la violencia de las MNDMA incluyen daños físicos, psicológicos y amenazas, incluidos ataques, secuestros, asesinatos, intimidación, acoso digital y físico, expropiación o destrucción de bienes comunes, violencia doméstica, violencia sexual, acusaciones legales falsas, difamación y criminalización.

La violencia de Estado y del extractivismo empresarial respaldado por el Estado, son la mayor amenaza que impacta a las defensoras locales, sus tierras y territorios. Los grupos indígenas son más propensos a ser objeto de violencia y las personas defensoras LGBTQI+ están más aisladas y sufren más amenazas graves debido a su género y a sus identidades sexuales no heteronormativas.

La pandemia de la COVID-19 trajo consigo nuevas formas de violencia estructural contra las mujeres y exacerbó las que ya existían, como la violencia de género. Las medidas gubernamentales en respuesta a la COVID-19 plantearon nuevos desafíos legales, físicos, financieros, de vigilancia y operativos, para las defensoras y sus comunidades inmediatas. Estas acciones gubernamentales excluyeron a las mujeres de los procesos de toma de decisiones y de defensa y promoción, así como de los espacios públicos, lo que generó mayores oportunidades para que las empresas privadas continuaran sus actividades destructivas en perjuicio del medio ambiente, sin oposición y con impunidad.

«Durante el confinamiento [a causa de la COVID-19], documentamos alrededor de setenta casos de violencia contra mujeres y niñas defensoras del medio ambiente, que incluían amenazas a su vida e integridad física. Durante el confinamiento se produjo una escalada de ataques digitales . . . [Las cuentas que perpetraron estos ataques] están vinculadas a la seguridad del Estado y son mantenidas por el Estado». — Organización local en Asia

Respuestas de las MNDMA a la violencia estructural

Los grupos indígenas están involucrados en acciones altamente innovadoras para responder a este tipo de violencia. Las alianzas territoriales y comunitarias y las prácticas de cuidado y sanación, fueron estrategias sumamente valiosas que tuvieron mucho impacto en la lucha contra el despojo y el extractivismo impulsados por las empresas y apoyados por el Estado. Estos grupos también se enfocaron específicamente en respuestas anticapitalistas y acciones de construcción comunitaria, como las economías solidarias.

Otras respuestas incluyeron la construcción de alianzas y movimientos, acciones de cabildeo para lograr cambios legales, acciones de promoción y defensa, desarrollo de capacidades, diseminación de información y concientización. Dos acciones especialmente poderosas fueron la lucha por la tenencia comunal de los recursos y la representación política de las mujeres en la comunidad, con el fin de lograr paridad en los procesos de toma de decisiones.

«El acuerpamiento comunitario es una herramienta que utilizamos para apoyar a nuestras colegas y a la comunidad. A través de la presencia física, con elementos ceremoniales y la realización de rituales, . . . [el acuerpamiento] reúne toda la energía de la comunidad para poder sobrellevar el dolor físico, emocional, territorial, simbólico, económico». — Organización local en América Latina

«Hay mucha fragmentación; la gente trabaja en silos y por eso resulta fácil convertirse en blanco y ser silenciada. Así que una estrategia en la que estamos trabajando con nuestras aliadas es ¿cómo fortalecemos el movimiento de justicia ambiental en África de manera que podamos unir a las defensoras de los derechos humanos que trabajan por la justicia ambiental? Porque juntas sus voces serían más fuertes». — Organización regional en África

«Trabajamos mucho en la defensa de los bienes comunes. Por ejemplo, la alimentación y el agua aún no son derechos humanos en el país. Cabildeamos a las personas responsables de la toma de decisiones para que se propongan políticas a favor de estos derechos.» — Organización local en América Latina

El apoyo que necesitan las MNDMA

Las MNDMA no cuentan con el apoyo adecuado para hacer su trabajo o para protegerse a sí mismas y a sus comunidades. Aunque logran alcanzar metas importantes a pesar de contar con escasos recursos, esto también las desgasta mental, económica, social y físicamente. La resistencia es el último recurso para muchos grupos, especialmente porque el Estado no cuida de las comunidades. En este sentido, el apoyo para aliviar el peso de la resistencia de las defensoras es clave para su bienestar mental, físico y comunitario.

La gran mayoría de los grupos dijeron necesitar apoyo financiero (81%) y para desarrollo de capacidades (67%) en temas como promoción y defensa, y seguridad digital. Otras necesidades importantes incluyeron el apoyo con bienes y equipos de transporte, comunicación, promoción y defensa, y seguridad física y digital. Las MNDMA también afirmaron necesitar apoyo legal, apoyo para necesidades psicosociales y apoyo para el cuidado.

«El cuidado colectivo y el bienestar también son importantes. [Esto es un asunto] político. Necesitamos apoyarlas para que puedan tener tiempo para respirar . . .  Si vas a luchar contra una planta de carbón, va a ser difícil sostener ese activismo por año completo.» — Organización regional en África

Con base en los hallazgos de este informe, presentamos algunas recomendaciones sobre cómo los fondos y los donantes pueden apoyar mejor a las MNDMA:

Disminuir los procedimientos burocráticos y los requisitos de presentación de informes

La reducción de la burocracia en términos de procedimientos, requisitos e informes sería beneficiosa para muchos grupos que no pueden cumplir con los requisitos de los donantes debido a la falta de recursos y las limitaciones legales y bancarias. La burocracia, especialmente en el contexto de la pandemia, fue abrumadora para estos grupos y se percibió como un obstáculo para la expansión de capacidades, la ejecución exitosa de cambios a nivel local y la satisfacción de las necesidades de las comunidades.

Brindar soporte flexible y a largo plazo

Las MNDMA expresaron la necesidad de contar con financiamiento estable, flexible y a largo plazo, más allá de la financiación de emergencia, que les permita combatir de manera efectiva y segura las raíces de los problemas que enfrentan. Las estrategias incluirían el cabildeo contra la violencia patrocinada por el Estado, el rendimiento de cuentas a través de acciones de defensa y promoción, y la construcción continua de movimientos y alianzas, que son necesarias para combatir las amenazas ambientales.

Financiar a los grupos directamente

Las MNDMA destacaron la necesidad de que los donantes apoyen a más actores comunitarios directamente, en lugar de intermediarios; especialmente desean que se les proporcionen apoyo financiero más flexible y desarrollo de capacidades para fortalecer las habilidades y destrezas de las mujeres y sus comunidades. Los recursos se utilizarían mejor si fueran proporcionados a las personas que están sobre el terreno, que conocen sus problemas y que saben mejor que nadie cómo resolverlos.

Invertir en seguridad y trabajo digital

Debido a la migración a actividades y reuniones en línea provocada por la pandemia de la COVID-19, las MNDMA necesitan acceso a plataformas digitales seguras para amplificar y defender sus demandas en espacios digitales nacionales, regionales e internacionales. El apoyo adicional se utilizaría en capacitaciones digitales, conexión a internet, hardware, accesibilidad digital, traducciones, capacidad técnica e infraestructura de seguridad digital. El apoyo para la seguridad de las MNDMA es también una necesidad clave que abarca medios de transporte seguros (incluido el transporte propio), espacios seguros y capacitaciones.


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